Lo personal es político, (Julieta invitada Daniela Archila)

Mucho se habla del acoso sexual en los diversos ámbitos en donde las mujeres nos relacionamos y también de las múltiples luchas que nosotras mismas hacemos en contra de esa práctica, dada la indignación social que provoca en nosotras. Lo cierto es que, a pesar de la constante manifestación del descontento de nosotras, las mujeres, estos comportamientos no dejan de reproducirse dentro de la sociedad y se han convertido en el núcleo de las problemáticas sociales.

¿Qué tanto sabemos de su implementación con el fin de mantener ciertos espacios fieles al patriarcado? ¿qué tanto se habla cuando es una herramienta para mantener aisladas a las mujeres? Cuando el abuso sexual es parte de un truco que nos obliga a las mujeres a decidir no ser partícipes de ejercer ciertos cargos o estudiar ciertas carreras por la alta presión de acoso sexual generada hacia nosotras.

El tema es que, aseguran que estos no son temas relacionados al género pero en realidad, es precisamente el núcleo de toda esta problemática. ¿Por qué las mujeres antes de iniciar alguna carrera académica o laboral debemos desear que la experiencia no sea como la de entrar a un campo de batalla patriarcal, lleno de masculinidad tóxica que no está dispuesta a desarraigarse de sus comportamientos como seres humanos socialmente privilegiados?

Esta es una clara protesta ante la introducción de las mujeres a los espacios público-políticos siendo nosotras clasificadas socialmente para realizar total y únicamente trabajos domésticos-maternos. Porque muchos de los opresores que en este caso son los hombres no conciben el no poder opinar sobre las decisiones de las mujeres o peor aún, sobre las decisiones que nosotras tomamos sin identificar que tenemos acceso a los mismos derechos, resistiéndose a reconocernos como seres humanos.

Hasta qué punto este tema tan extenso y que nos lleva a estudiarlo más de fondo dada la perversión que genera el tener el poder de privar la libertad de un grupo social en espacios que ellos aseguran les pertenecen.  Es necesario iniciar con la resistencia y el cuestionarnos los cómos y porqués de nuestras limitaciones dentro de cualquier espacio que tenga la oportunidad de permitirnos crecer académica, profesional, política y socialmente debe ser, al mismo tiempo, un lugar seguro.

No puede ser que la característica común que une a Latinoamérica sea las alarmantes  cifras de abuso sexual hacia la mujeres y que muchas veces dan un giro más fuerte como muertes, agresiones físicas y problemas psicológicos. El ignorar el reconocimiento del patriarcado como el mayor poder y falla sistemática impide que las conductas que afectan a la otra mitad de la población mundial tampoco sean reconocidas.

¿Hasta cuándo las mujeres vamos a seguir haciendo hasta lo imposible para crear nuestros propios lugares seguros porque los que existen denigran nuestra dignidad? ¿hasta cuándo vamos a luchar en visibilizar algo tan obvio como el hecho de que somos seres humanos? La culpa y la responsabilidad que la sociedad deja recaer en nosotros es violencia, el crecer con la idea que a comparación de un hombre a nosotras nos tocará más trabajo ganarnos nuestro lugar en la vida en general.

Entender que el hecho de vivir siglos con una misma práctica de violencia social no quiere decir que está bien, lo importante es la resistencia y sobre todo, recordar que lo personal es político.

@danniarchila

Ilustración: Audrey Lee

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