Los cuentos de hadas / (Julieta invitada Camila Dubón)

Érase una vez una princesa, que se pasaba el día entero soñando con su príncipe azul y un final feliz.

Ahhh… Los famosos cuentos de hadas y princesas, con sus “and they lived happily ever after” y su admirable habilidad de hacer sentir a las mujeres la necesidad de vivir buscando un hombre que las salve; justo lo que toda niña necesita, ¿o no?

Al crecer escuchando como Cenicienta es rescatada por el príncipe de su malvada madrastra, o a Ariel, quien decide cambiar la habilidad de expresar su opinión por un hombre que a penas conocía, es de esperarse que nuestra inocente cabeza nos haga creer que cuando crezcamos lograremos encontrar al hombre perfecto, y así, finalmente alcanzar el verdadero significado de la felicidad.

Pero ¿qué sucede cuando llega a nuestras vidas el príncipe azul, con una figura bien formada, mirada que hipnotiza a quien la vea, sonrisa que derrite, y todo resulta no ser lo que planeamos? El príncipe, quien se supone que debería tener ojos únicamente para su princesa desea tener una relación abierta; hay peleas y desacuerdos entre ellos, existen deshonestidades, llegadas tarde a casa, empiezan los celos, el famoso “necesito tiempo” o “no eres tú, soy yo”, los chats leídos sin respuesta, y una princesa que solo llora todo el día, esperando que su príncipe vuelva a amarla como lo hizo al principio del cuento.

A pesar de ser tratadas como mierda, la mayoría de las mujeres deciden aguantar, soñando siempre que serán capaces de cambiar al príncipe y negándose a ver que el imbécil del que se enamoraron no es nada más, y nada menos que un simple renacuajo sin compostura. Es por ello que he llegado a la conclusión que la pista número 1 para resolver el misterio de por qué insistimos con hombres que no nos hacen bien se les atribuye a los famosos cuentos de hadas, quienes por siglos han hecho sentir a la mujer insuficiente y con la necesidad de ser rescatada por un hombre.

¡Despierta Bella Durmiente! Vivimos en una realidad donde se tienen dos opciones: aprender a rescatarte sola, o dejar que la vida misma te enseñe a hacerlo. Ni tú, ni yo necesitamos de ningún sapo que nos venga a resolver los problemas, porque las mujeres estamos capacitadas para tomar a los dragones, a las madrastras y a cualquier hijo de puta que se nos cruce por el camino de los huevos, y enseñarles donde pueden meterse la idea de que necesitamos de un príncipe para llegar a encontrar nuestro final feliz.

Fue solamente luego de abrir esta investigación que se me ocurrió darle a Disney, sin la necesidad de cobrarles por los derechos de autor, una nueva y más original manera de comenzar los cuentos de hadas en sus próximas películas:

Érase una vez una mujer que aprendió a mandar a la mierda a quien no la amaba como se merecía, y vivió feliz para siempre.

 

Autora: Camilla Dubón

Instagram: @unalmadesbordada

Arista: Elisa Talentino

 

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