Qué bien sienta la furia, a las artistas.

 

El pasado viernes Las Julietas tuvimos un focus group, organizado por nuestra diseñadora ya que estamos trabajando en la nueva imagen del proyecto. Para nuestra sorpresa tuvimos una invitada especial, Sandra Arizandieta, Directora del proyecto llamado “Niñas Furia”. El propósito del proyecto es ayudar a mujeres artistas emergentes a posicionarse en la escena artística del país.

Hablamos brevemente y de la conversación se me quedaron grabadas dos cosas. 1) Explicó lo difícil que es para las  artistas en el país a ser reconocidas por su arte, sin asociarlas primero con su pareja. Es decir cuando hay exposiciones las personas asumen que la artista forma parte de ella por ser novia de fulano, en lugar de reconocer que ella misma se gano su espacio, por el arte que crea. Está en la mierda ese pensamiento porque es un reflejo de la exclusión que tenían (y tenemos)  las mujeres en los espacios de la sociedad, antiguamente las mujeres no podían escribir, cantar, pintar, hacer política o trabajar. La razón se debía a que la sociedad consideraba a la mujer inferior y cuya función se limitaba a estar dentro del espacio privado y doméstico del hogar. La conclusión era = las mujeres no son buenas para nada. Luego se relaciona con otro pensamiento arcaico sobre el valor de las mujeres,  “el valor de las mujeres es validado por el hecho de tener pareja”, y con ello las mujeres comienzan a “cuestionar el valor de su propia vida, de sus compañeras, de los crean, de sus sueños”. (Puedes chequear el artículo “Amigas y rivales”)

2) Las artistas tienen miedo de salir a crear por el acoso que sufren en las calles. Hay muchas cosas que deberíamos analizar de nuestra sociedad y uno de ellos es el espacio público. Considero que damos por sentado la importancia de tener calles seguras, y no hablo de unas cuantas cuadras, sino la posibilidad de movilizarnos por la Ciudad en paz y sin la necesidad de tener un carro. Cuando damos por sentado esa necesidad y derecho, ocurre que no nos damos cuenta que quienes utilizan el limitado espacio público les toca vivir una realidad no muy placentera. Y la otra cara de la moneda, para quienes vamos muy “cómodos” en el carro y en el tráfico, el espacio público que nos ofrece el Estado son los centro comerciales.

“Así, el espacio público se concibe, al menos inicialmente, como espacio de derechos –derecho de acceso y circulación que denotan la libertad pública–, como paisaje sensible –posee una materialidad sonora, visual, táctil, olfativa…”

Para mí, ese en ese panorama que se encuentran las mujeres artistas. Un limitado espacio público para crear, en parte por la poca conciencia que tenemos como sociedad de la importancia de ejercer y vivir nuestro derecho de locomoción, más allá del timón del carro. El otro obstáculo que se agrega, claramente es el peligro que tenemos todas las mujeres al caminar y habitar en el espacio públicoEsta es una práctica que refleja el componente invisible e “inofensivo”, de las interacciones cotidianas que tenemos en la sociedad. De acuerdo a una investigación llevada acabo por H. Kearl llamada “Stop street harassment: Making public places safe and welcoming of women”, el 80% de las mujeres alrededor del mundo sufren acoso. ¿Qué ideas, valores, pensamientos tienen los hombres que acosan a las mujeres? De algún lugar tiene que venir la creencia que su comportamiento esta justificado y es correcto? No me extenderé pero estas son algunas de las razones:

A)  A los hombres se les ha inculcado mostrar su virilidad y su “graaan apetito sexual”. En la sociedad esta ha sido una de las tantas divisiones impuestas. “La virilidad física y sexual es una rasgo que diferencia a mujeres de hombres…”

B) “De lo masculino se espera que se haga notar en lo público y tomar la delantera, porque a mayor dominancia mayor virilidad”. 

C) La otra perspectiva de la virilidad, es decir alejada de la connotación sexual y reproductora, es la “aptitud natural para el combate y el ejercicio de la violencia, como lo es el acoso callejero”. 

D) No necesariamente el acoso callejero debe tener la posesión sexual de la mujer. Esta puede ser una práctica en la que el hombre demuestra su posición dominante.

 

Concluyó felicitando al proyecto Niñas Furia, son estas iniciativas que van abriendo las brechas para que las mujeres logren incursionar en el arte, pero también para que reflexionemos de todos los factores que conspiran a que las artistas tengan miedo de tomar las calles y pintar. Del arte en general en el país, qué es una sociedad sin la música, la creatividad, la pintura y la danza.

 

Bibliografía:

  1. Sánchez Gaitan, Patricia, “El acoso sexual en lugares públicos: un estudio desde la Grounded Theory”, Red de Revistas de América Latina, el Caribe, España y Portugal”, http://www.redalyc.org/pdf/325/32514302.pdf
  2. Guerrero José, María, “Acoso sexual callejero: contexto y dimensiones”, Observatorio contra el acoso callejero, Chile. 

 

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